lunes, 7 de diciembre de 2009

El pedestal de los artistas




















Recientemente he tenido la oportunidad de ver un documental que me hizo reflexionar sobre el estatus de los artistas. Se llama "Los espigadores y la espigadora", de Agnès Varda. El tema del documental (la forma de vida de los indigentes de las grandes civilizaciones y cómo viven de sus desperdicios), es bastante recurrente. Sin embargo, aunque uno ya está muy mentalizado de que la sociedad occidental es mala y que deberíamos sentirnos mal por vivr como vivimos, Varda establece un paralelismo interesante con las espigadoras de antaño.

Así, nos encontramos con un paralelismo interesante y un argumento que, a pesar de ser repetitivo, da bastante de sí. Empezó el visionado y no pude más que recordar la idea que Gombrich expresa en su Historia del Arte: los artistas creen, a veces, que por el mero hecho de serlo se les va a medir con un rasero distinto a los demás. Es decir, cogen algo que para cualquier persona es extremadamente vulgar y lo "convierten" en arte (al punto de llegar a exponer letrinas). A partir de ahí, llega la interpretación. Si, lógicamente, lo rechazas, es que no entiendes de arte.

Parece que el entorno de los artistas les adula y acepta sus ocurrencias como genialidades. En el caso del documental, la genialidad es grabarse la mano mientras dice que en el fondo es su objetivo vital; o bien dedicar diversos planos al adelantamiento de camiones en la autopista, mientras reflexiona sobre lo divertido que resulta. Lógicamente, estos planos, en mitad del documental, además de alargar excesivamente el documental, logran confundir al espectador, que al final no sabe si se habla de los espigadores del s.XXI o de las ocurrencias de la directora.

4 comentarios:

  1. Primero, estos 'intervalos' o como los quieras llamar no alargan 'excesivamente' el documental. Si su duración es de 80 y tantos minutos, dudo que dichas escenas sobrepasen los diez.

    Por otra parte, la mayoría de esas escenas me parecen cuanto menos relevantes, ya que Varda al fin y al cabo, directa o indirectamente, está explorando el papel del artista en la sociedad -- a fin de cuentas, ¿es un artista aquél que se dedica a obras hechas con objetos encontrados, por ejemplo? ¿El arte puede ser derivado o ha de ser, necesariamente, siempre originario? Etc. Son preguntas como éstas las que suscita el documental, y por tanto esos 'planos' que mencionas no son tan enervantes como tú dices.

    No digo que algunas de esas escenas no podrían haberse cortado un poco, ni que todas sirvan su propósito -- pero es que devastar una película por una limitada porción de su entera duración me parece tan atrevido como injusto. La película no es una obra maestra, pero sí me pareció muy interesante y original. Ah, y de ningún modo es el tema del documental 'recurrente'. ¡Señálame alguno de temática similar si puedes!

    De todos modos, hay que mirar las cosas en contexto y probablemente ayudaría familiarizarse con la obra de Varda o con la Nouvelle Vague francesa. Y para matizar, simplemente decir que el título original ('Les glaneurs et la glaneuse') se refiere a la directora misma, que no es sino una espigadora más, recopilando cosas, momentos y escenas de la vida misma de manera fortuita y a veces incluso por coincidencia. Con lo cual, no es tontería que a veces se den esas escenas de reflexión sobre el arte, sobre el tiempo, sobre ella misma. Así, dudo sinceramente que Varda se esté riendo del espectador o que se crea superior.

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  2. Primero, la idea que comentas en el primer párrafo es interesante, pero...¿es realmente lo que quiere transmitir el documental? Existe la idea de que los artistas tienen el poder de sugerir, no sólo de transmitir explícitamente, y por eso son lo que son. Ok, pero no hay que obviar que por querer dar una lectura profunda a una obra, a veces incluso podemos olvidar lo que la obra realmente plantea. Si tuviéramos esa ansia evocadora con todo lo que nos rodea, hasta los lápices serían artistas.

    En lo que se refiere al tema del documental: ¿no estamos hartos de ver documentales, reportajes, etc. sobre la pobreza que prolifera a la sombra de las grandes poblaciones? Desde luego que sí. Me parece interesante el paralelismo que establece con las espigadoras, desde luego que sí, pero creo que pierde el norte a lo largo del documental.

    Mi crítica viene por la falta de criterio que tiene esta señora. Intercalar escenas de adelantamientos de camiones, entrevistas con preguntas del estilo "¿se ha dejado psicoanalizar por su marido" o "¿los trastos le hacen sentir seguro?", dan una sensación de improvisación que deslucen el documental.

    Desde luego, no dudo de la genialidad de Agnes Varda (ya que sólo he tenido el "placer" de acceder a una de sus producciones), pero sí dudo, de forma radical, de la deidad terrenal en la que se admite de forma sistemática a algunos artistas. Esa actitud logra encumbrar a grandes personalidades, pero lleva a que hasta un eructo en un parlamento sea motivo de elogio (Salvador Dalí).


    PD: no me negarás que la escena de la recolecta de patatas de corazón es soberbia, la culminación de la gran obra de la directora...

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  3. No creo que el documental sea una crítica a nuestra sociedad burguesa. Algo de eso tiene, porque es una tentación irresistible para cualquier artista francés. Pero no es lo principal.

    En realidad, estoy muy de acuerdo con "Anónimo". Ella es una espigadora más (algo que deja muy claro cuando se graba a sí misma posando como en el cuadro y después cuando coge la cámara).

    Las escenas en que se graba las manos y el pelo y dice que ya está mayor señalan (en mi modesta opinión) que a ella también le falta poco para ser arrojada al campo, para ser un "desecho". Para acabar bajo tierra. Eso es muy bonito, porque se está grabando y te lo está diciendo... No sé.

    Es una espigadora más que busca en los "desechos" de la sociedad y saca "arte" de ellos. Es hermoso y da para pensar sobre el papel del artista y del cine en nuestra época. También del paso del tiempo... Es un buen documental, y esa "improvisación" que criticas me parece idónea para el tema que trata.

    Podrías escribir un post exponiendo qué piensas del arte contemporáneo. Nadie te va a discutir que no todo lo que hace un artista es arte, y menos aún que no hay que intentar salvar cierta basura con interpretaciones que no vienen al caso... Ese es un problema de los críticos que se tiran de la moto para poder comer.

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  4. Me alegra que el documental te haya invitado a reflexionar Philip. Sin embargo, Philip, creo que hay que tener cuidado al interpretar ciertas cosas. No sé, pero me parece que el arte es un trabajo no sólo manual, sino también intelectual, cuyos pasos deben estar bien medidos y razonados. Por tanto, la improvisación es claramente contraproducente: lanzar preguntas al aire según se te van ocurriendo puede llevar a unas conclusiones magníficas, pero es mucho más probable que no te lleven a ningún lado.

    Sigo creyendo que el documental se excede en las florituras de Varda. Escenas como las de los camiones o las de las patatas son difíciles de encajar en el documental hasta para el más pintado...

    Recojo tu consejo, mi post era una pequeña reflexión a partir de lo que me ha "evocado" el documental, pero podría ser interesante preparar una entrada más concreta y elaborada

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