martes, 3 de enero de 2012

Lágrimas de vergüenza


Al salir del supermercado son las ocho. Él lleva una cazadora veraniega, pero en Madrid estamos a 0 grados. Al principio no llora. Dice que la policía ha cogido sus cds, y ya no tiene forma de conseguir los 6€ que le cuesta el cuarto. Tiene la voz rota, la tez negra y su colonia es cerveza barata. No quiere dormir en la calle. "Quiero volver a mí país", me dice. Lleva cuatro meses en España. Quiere volver a su país. Llora.

Su futuro son 6€ o llorar. Sus lágrimas, nuestra avaricia. Todos: banqueros, urbanos, alcaldes o estudiantes. Al final del camino fácil no hay luz ni riqueza. No para todos. Mi comodidad. Mi diez. Mis elecciones. Mi bonus a costa de esos cuatro asalariados. Ésta es la Europa de los sueños rotos, y estaremos aquí para contar a nuestros nietos qué hicimos, cómo era nuestra sonrisa demócrata mientras nuestros hermanos lloraban en la calle. La vergüenza del Estado del Bienestar la marcan esos papeles que determinan quién sonríe y quién llora.

Feliz Navidad a todos.



foto http://minotauro.periodismohumano.com/

jueves, 7 de abril de 2011

Dona de primavera

Darrere les paraules només et tinc a tu.
Trist el qui mai no ha perdut
per amor una casa.
Trist el qui mor envoltat de respecte i prestigi.
Jo em crec el que passa en la nit
estrellada d'un vers.

Joan Margarit

lunes, 21 de febrero de 2011

Amor y vanidades

Disney nos ha matado. No hay princípe azul y la media naranja es una mentira. Todas sois atractivas y simpáticas y todos tenemos mirada segura y brazo fuerte, pero nadie es así. Ser yo sale demasiado caro. Porque vivimos un eterno artificio y en búsqueda de la autenticidad, y todos acabamos siendo falsos por el camino.
No nos engañemos, quitarse la máscara es fracasar. Porque mi rol es ser chulo y distante, distraído, lejano, altivo. Para así, el día que tenga un detalle, lo sepas apreciar y te creas especial. Es la feria de las vanidades y la apariencia es el precio justo que hay que pagar por lograr el clímax de la confianza. No te culpo, probablemente si actuaras con naturalidad la gente se asustaría: ¡nadie es tan insensato como para ser sincero!
Pero no renuncio a la idea de que no existe la media naranja. ¡Tú y yo podríamos ser muy felices! En este espectáculo de apariencias el sí y el no dependen de una tontería, no nos engañemos. Puedo hacerte creer, aunque también puede que me dejes en el estante equivocado. Pero no creas que fue porque no somos compatibles. Para eso tendríamos que conocernos. Acepta que es por este juego de azares y quizás así lograrás poner la cola al burro.

PD: Sé que esto supone un giro radical a la tónica de mi blog. Pero a veces conviene forzar un cambio de enfoque para ganar en perspectiva. Y sin perspectiva, ¡no hay Kujifunza!

lunes, 24 de enero de 2011

Lo sé, es la segunda entrada del día, y eso-no-se-hace-bajo-ningún-concepto. Pero tenía que hacerlo. Qué le haremos.

Y es que acabo de darme cuenta de que, en el fondo, estamos jodidos. "En la vida a veces se gana y otras se pierde". Me gusta esa frase. No es que esté siendo negativo, es que es lo que hay. Por tanto, lo único que importa es la actitud con la que nos enfrentamos a ello. La vida es así. Cuando racionalmente no puedes dar más explicación a lo que ha pasado, sólo te quedan dos alternativas: estirar de la manta y taparte hasta las orejas o abrigarte un poco y aguantar la tormenta. Y como tenemos que salir a la calle, hagamos de tripas corazón. Sonreír y saludar, dicen los pingüinos. ¡Vamos!


Una de cal y una de arena

Siento el retraso en mis entradas, pero realmente no sé a dónde me está llevando la vida. Quién sabe, ¡igual dentro de poco tenéis alguna ciber-sorpresa por aquí!

En cualquier caso, hoy me gustaría compartir con vosotros un párrafo brutal de las Ilusiones Perdidas. Creo que encaja perfectamente con nuestra excelsa clase política.

Se preciaba de poseer amplios conocimientos en diplomacia, la ciencia de los que no tienen ninguna y que resultan profundos por su vacuidad; ciencia, por otra parte, muy cómoda en el sentido de que se demuestra por el ejercicio mismo de sus altas funciones; porque necesitando hombres discretos, permite que los ignorantes no digan nada, refugiándose en misteriosas inclinaciones de cabeza; y porque, finalmente, el hombre más experto es el que nada manteniendo su cabeza fuera del río de los acontecimientos, pareciendo así dirigirlos, lo cual se convierte en una simple cuestión de falta de peso específico.



viernes, 31 de diciembre de 2010

Cristóbal Colón 2.0

El año 2011 se antoja muy interesante on line. Después del asalto perdido por la ministra González-Sinde, es muy probable que el Gobierno vuelva a la carga con la ley de propiedad intelectual. A pesar de que los artistas tienen todo el derecho del mundo a reclamar lo que es suyo, los numeritos de la SGAE y del sector Sinde dejan en evidencia que las circunstancias les superan. Pero vayamos por partes...

1. ¿Hay que perseguir la piratería?

Rotundamente sí. Lucrarse de forma ilegal por el trabajo de otros debe ser perseguido y penado. No puede ser, por ejemplo, que Harry Potter ya estuviera disponible (parcialmente) online antes de que se estrenara.


Sin embargo, ¿qué es piratería? De la respuesta que se dé a esta pregunta depende todo. La campaña de ciberprotesta contra el Gobierno no fue para salvar a los top manta.


2. Legalidad 2.0

Según los expertísimos de la SGAE y del Ministerio, si yo presto un CD de música a otra persona no hago anda ilegal. Sin embargo, si ese proceso se produce a través de internet, sí lo es. Algo falla.
El gran quid de la cuestión está, por tanto, en el p2p (person to person). ¿Hay que perseguir que una persona me pase una película que ésta tiene? En mi opinión, no debe serlo. Por motivos muy sencillos.
En primer lugar, porque es imposible de regular. Sin ir más lejos: un usuario de tres al cuarto sabe que en youtube puede encontrar todas las canciones que quiera. Si dispone de internet, por tanto, puede escuchar música gratis como y cuando quiera. De la misma forma, no pocos saben que descargar vídeos de youtube es una tarea bastante sencilla. Por tanto, se puede dar la paradoja que se corte el intercambio de archivos de usuario a usuario y, sin embargo, se permita la descarga masiva de archivos desde youtube.
En segundo lugar, porque supone no entender qué es internet. Desde su nacimiento, ha supuesto una gran revolución, todos lo sabemos. Pero, a mi entender, el cambio más radical es la democratización del conocimiento. Ahí va otro ejemplo:




Wikipedia vs. Encarta
Microsoft ideó en el año 93 un proyecto faraónico: la mayor enciclopedia del mundo, Encarta. El plan del señor Gates era reunir a los mayores expertos del mundo en cada materia para poder reunirlo en una enciclopedia, que más tarde se convirtió en la MSN Encarta, que se actualizaría online.
En el año 2001, surgió el antecedente de la Wikipedia, la Nupedia. La idea de los fundadores fue crear una enciclopedia escrita por usuarios que se prestarian gratuitamente a compartir su conocimiento.
En 2009 la lógica tradicional cedió a la realidad. Microsoft cerró el proyecto y se confirmó el triunfo de un proyecto casi surrealista fuera de la red. Sin embargo, la colaboración, el sentido de equipo y la gratuidad han alimentado desde el principio la Wikipedia.
La Wikipedia es un ejemplo más de lo que sucede online. Los usuarios comparten sus ideas a través de foros, blogs, redes sociales, portales como youtube... La red se ha convertido en la biblioteca pública multimedia de la Humanidad. Por ese motivo el usuario no entiende que se le pida pagar si no hay un gran motivo detrás. Facebook, la wikipedia, skype o youtube son gratis.

3. ¿Es el fin del arte?
No. Es su democratización. Por un lado, termina con la imposición de producciones que no interesan a nadie. Las obras que triunfan son las que gustan, y no las que tienen mayor presupuesto. El éxito de una canción, película o libro depende sólo de su éxito entre los usuarios y de las recomendaciones que reciba.
El arte se convierte en algo abierto. En un entorno en el que todo el mundo parte en igualdad de condiciones y no existen las barreras de entrada, triunfa el que tiene mejor calidad.
4. ¿Es el fin del arte / innovación retribuida?

Tampoco. Por un lado, la gran batalla online está en la atención del usuario. Todo el mundo lucha por mantener al usuario en su portal y el éxito depende de eso. Así, la atención ya es una retribución.
Por otro lado, la retribución tradicional ($) no desaparece. Sencillamente, hay que buscarla. Todavía es difícil de encontrar en ciertos entornos, pero se antojan soluciones.
Spotify, es un gran ejemplo. Es la prueba de que los usuarios prefieren pagar antes que descargar si el producto es de calidad y el precio es terrestre. También lo son los contenidos premium de ciertos portales, como los periódicos. La proliferación de los usuarios que usan este producto significará el éxito de un nuevo modelo de negocio, adaptado a la realidad de internet.
Avatar, éxito histórico en taquilla, también es la prueba de que la calidad se paga.

5. Conclusión

La crisis que vivimos no es más que la crisis que viven las clases dominantes durante una revolución. No la comprenden, la infravaloran y, cuando ya se vuelve una realidad, tratan de someterla.
Internet, la nueva herramienta de control de poder y de compartir conocimiento, ya es una realidad. Ha cambiado la mentalidad de toda una generación y la población, a medida que explora y aprovecha las posibilidades que la 2.0 nos brinda, se vuelve cada vez más interactiva.

Por tanto, ha llegado el momento de los conquistadores. La web no es la tumba de la innovación, es el nuevo mundo para el negocio.




miércoles, 22 de diciembre de 2010

No me gusta el gordo


No me gusta, lo siento. Sé que soy raro. O al menos así me siento. Llevo todo el día intentando esquivar el dichoso sorteo del Gordo de Navidad. Sinceramente, no lo entiendo. Juegas. Te toca. No te toca. Punto.
Sin embargo, desde primera de hora de la mañana el país se paraliza, los informativos se centran en las bolitas y los gritos de los niños. No hay forma de saber nada más. Teniendo en cuenta que los que protagonizan la patética imagen de la fortuna son unos pocos, el resto de la gente (la mayoría) dedica la jornada a hablar de la salud.
Exagero, lo sé, pero si me saca de quicio hablar del dinero que le ha tocado a la vecina o que le ha dejado de tocar, elevar la salud a la categoría de bien insustituible ya me parece una sandez. La enfermedad existe. Y no es repudiable, todos la encararemos. Así que, o la aceptamos o nuestra sociedad está fallando en algo.
En el día del Gordo de Navidad sólo me cabe desearos una Navidad en familia, un año trabajado y esforzado, y que podáis disfrutar del día a día. Ese es el verdadero premio.